Angeles Arcabuceros



ÁNGELES ARCABUCEROS

Los europeos que llegaron en tiempos de conquista, jamás imaginaron que al tratar de enseñar a los indios, mediante dibujos y pinturas como mecanismo de apoyo para enseñar la doctrina cristiana, - como si fuera un power point - se convertiría ese medio finalmente en “La escuela cusqueña de pintura”.
Bernardo Bitti, quien adiestrara en este arte a toda una generación de indios y mestizos a pintar escenas de la Biblia y mucho de la iconografía cristiana, había iniciado en este campo un sincretismo difícilmente evitable y cuyo legado aún perdura.

La forma de representación de los santos, como también de la figura Mariana, fue notablemente distinta a como se les representó en Europa, muchos cuadros coloniales americanos, muestran escenas con personajes bíblicos replicando conocidas telas; como la última cena., en que un osado y refinado pintor anónimo de la catedral, puso un cuye (conejillo de indias) en lugar del pan consagrado en la mesa, rodeado de rocotos rellenos y cerveza de maíz o chicha; haciendo de esta forma la historia mucho mas cercana y generando un sentido de pertenencia a esa nueva religión por el pueblo indígena.
Por otra parte, el panteón angélico surgiría con fuerza propia, destacándose dentro de la Escuela Cusqueña por su exquisita dedicación al tema, tomado por los maestros indígenas y mestizos quienes los americanizan, concibiendo un tipo de ángeles único en la pictografía cristiana-mericana.
De esta forma, la representación de “Los ángeles arcabuceros” se constituye con mucha propiedad en la portada de la hermosa “Escuela Cusqueña”.



Este especial tipo de ángeles tuvo gran difusión en el siglo XVII en la zona que se originó, el Cusco, y de allí inicialmente se irradia dentro del territorio sudamericano; Bolivia y norte de Argentina.

El cuanto al origen de estos ángeles, puede remontarse a interesantes investigaciones que hicieron algunos teólogos, pero en especial a Dionisio el Areopagita que en su obra “De coeleti hierarchia” del siglo VII, divide a los ángeles en nueve órdenes y tres tríadas; dependiendo esta clasificación del mayor o menor grado de conocimiento intelectual, que éstos, conocieran sobre los misterios de la divinidad.
1.- Serafines: Los que están en la cima de la jerarquía y por tanto rodean el trono de Dios. Por ser un símbolo de amor radiante se les representa de color rojo y su elemento es el fuego.Resplandecientes, rodeados de rayos como soles y con seis alas.
2.- Querubines: Simbolizan la sabiduría divina y son de color azul y oro. Comúnmente representados por cabezas de niño.
3.-Tronos: representan la justicia divina, vestidos con toga y bastones de mando, su elemento es el agua.
4.- Dominios: Elemento el aire por su diafanidad, totalmente entregados a Dios.
5.- Potestades: representados con severidad, encargados de dominar los elementos naturales y cuerpos celestes.
6.- Virtudes: Representa la cima de la belleza, recibe la luz de Dios y la transmiten al alma humana.
7.- Principados: Encargados de ver los asuntos públicos y velar por las naciones y pueblos de la tierra.
8.- Arcángeles: Son los mensajeros de Dios, portadores de las oraciones de los hombres. Los tres más conocidos son: Miguel; Gabriel y Rafael y el otro Uriel que después de la edad media cayó misteriosamente en el olvido. Ellos llevan particularidades externas alusivas a la función que cumplen en la tierra.
-Varas de azucenas: para Gabriel
- Bastón de caminante: para Rafael
- Espada (príncipe de las milicias): para Miguel
9.- Ángeles: la categoría mas baja encargados de proteger a los hombres y también trasmitir mensajes.
Pero como antecedente a esta clasificación, ya, en los libros apócrifos del antiguo testamento

como en el de Enoc, a cada uno de los ángeles se le asocia con fenómenos o cuerpos celestes; medio astutamente utilizados por los religiosos para sustituir a las deidades andinas, logrando así la aceptación de los pueblos indígenas.
En la pictografía cusqueña existen también los ángeles músicos, pero es el “Arcángel Arcabucero” el más conocido motivo pictórico que nos interesa. A este ángel arcabucero se le llama así porque se le representa con arcabuz en lugar de la espada tradicional. Estilo muy peculiar que se desarrolló como decíamos antes, durante el siglo XVII en esa zona, lugar de producción y distribución de cantidades importantes hacia el área andina e incluso a Europa.
Pero si de pruebas documentales se trata, las podemos encontrar en el antiguo territorio de los indios Pacajes, específicamente en la iglesia de Calamarca a 60 kilómetros de la ciudad de la Paz – Bolivia, en que se muestran una significativa serie de pinturas de ángeles (36) que fueron pintados en la segunda mitad del siglo XVII, según un interesante inventario de esta iglesia, fechado en 1728.
Nombre de los ángeles que aparecen en las pinturas de los ángeles de Calamarca. En cuanto al origen de los nombres, hay que señalar que cada uno de estos ángeles lleva un nombre que viene de la tradición hebrea.
- Baradiel: príncipe del granizo
- Baraquie: príncipe del rayo
- Galgaliel: príncipe del sol
- Kokbiel: príncipe de las estrellas
- Laylahel: príncipe de la noche
- Matariel: príncipe de la lluvia
- Ofaniel: príncipe de la luna
- Raaniel: príncipe del trueno
- Rhatiel: príncipe de los planetas
- Rhutiel: príncipe de los vientos
- Salgiel: príncipe de la nieve
- Samziel: príncipe de la luz diurna
- Zaamael: príncipe de la tempestad
- Zaafiel: príncipe del huracán
- Zawael: príncipe de los torbellinos
Ziquiel: príncipe de los cometas
También existen aún algunas de estas pinturas en el norte de Argentina, concretamente en la Iglesia de San Francisco de Padua, ubicada en la quebrada de Humahuaca; asi como en diversos museos españoles.
En relación al ropaje de los ángeles, se puede concluir que es un elemento fundamental y será una de las principales características de la composición.
Fig 1
Aunque hay variaciones en los colores y ciertos detalles en el diseño de la tela, en lo esencial eran similares entre si con muchas prendas.
Los ángeles llevaban un sombrero chambergo adornado con tres plumas, una valona o corbata al cuello rodeada por encajes o puntillas, al igual que los puños, las mangas son muy abultadas acuchilladas como las llevaban los soldados de los tercios; y una casaca también de tipo chamengo muy amplia que permite ver la túnica ceñida al cinto.
Por encima de las rodillas los greguescos o calzones de la misma tela con brocados que empleaba la casaca, junto con medias manchegas ajustadas y zapatos con grandes lazos, completado con un gran manto recogido al lado y con largas cintas que descienden por sus espaldas.
A pesar del tratamiento (típico de la escuela) bastante plano de la figura, se aprecian juegos de matices en las vestimentas, especialmente en los bordados, las transparencias y la minuciosidad de los encajes, el brillo de las cintas. En general mucho mas detallista que en el caso europeo, mostrando además una gran riqueza expresiva y excelente realización.
¿Pero, porqué resultó les tan fácil hacerles comprender a los indios, quienes eran este tipo de ángeles?
Bueno, se piensa que los indígenas podían identificar a los ángeles, por lo que relataban los curas doctrineros, asimilando a como eran los soldados españoles, quienes solían adornarse con manojos de plumas en sus costados, cosa que a ellos podría resultarles similares a las alas de los ángeles, y en cuanto al arcabuz como arma, lo comparaban por el sonido y su eco, a los poderes de Illapa el Dios Inka del trueno.
Otra razón acerca de la propagación de estos ángeles, puede deberse a las fraternidades indígenas en las hermandades jesuitas. Como estas comunidades no tenían santos propios, a falta de ellos - como lo que ocurrió en Lima - se puso como patrón a San Miguel.
Lamentablemente, muy pocos de estos hermosos cuadros tiene autoría, pues como se trataba de maestros indígenas y mestizos, pocos de ellos sabían escribir, de manera que pasaron a la posteridad como anónimos.
Sin embargo se pueden rescatar algunos nombres como: Diego Kusiwaman, Francisco Chiwantito, Juan Thupa, Lucas Yaulli, Antonio Sinchi Roca-especialista en profetas, apóstoles y padres de la iglesia-. Diego Wallpa. Alonso Yunka, Basilio Santa Crus Pumaqallo - autor del “San Isidro Labrador”-,Tadeo Escalante - que pintó los muros laterales del tempo de Huaro y Andahuaylillas: La llamada capilla Sixtina de América, Joséfa Riquelme, Marcos Zapaka - pintó la Virgen de la merced.
Y por supuesto quizás el mas importante de América, Diego Quispe Tito que según los estudiosos José de Mesay Teresa Quisbert, llegaron a la conclusión que Qispe Tito usaba a manera de rúbrica un jilguerito pechiamarillo o Ch’ayña.
De todos ellos y muchos anónimos hemos recibido este hermoso presente artístico del que hasta el día de hoy se pintan hermosas replicas.

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